Tu web trabaja para ti las 24 horas, pero también envejece. Cambian tu negocio, tus clientes y la forma de navegar. Estas son cinco señales de que ha llegado el momento de revisarla.
1. No se ve bien en el móvil
Hoy muchas visitas llegan desde el teléfono. Si hay que ampliar la pantalla para leer, los botones se montan o el menú no funciona, quien te visita se irá antes de contactar contigo.
2. Cuesta encontrar lo importante
Un visitante debería saber en pocos segundos qué ofreces, para quién y cómo contactarte. Si necesita buscar, la web está pidiéndole demasiado.
3. No refleja cómo trabajas hoy
Servicios que ya no ofreces, fotos antiguas, textos que no suenan a ti. La web es tu escaparate: si no coincide con tu negocio actual, resta confianza.
4. Contactar es difícil o poco claro
Un formulario escondido, un teléfono que no se ve o demasiados campos por rellenar. Cada paso de más es una oportunidad de que alguien abandone.
5. Te da miedo tocarla
Si actualizar un texto te genera dudas o depende de terceros, la web deja de evolucionar. Una buena web se puede mantener con tranquilidad.
Qué hacer si te suena alguna
No siempre hace falta empezar de cero. Muchas veces basta con ordenar contenidos, mejorar el diseño y simplificar el camino hasta el contacto. Lo primero es entender qué quieres que haga tu web.
Si quieres, cuéntanos tu caso y lo revisamos juntos, sin compromiso.